Jueves, 16 Marzo 2017 11:00

Nacido en lo Alto - Una Exposición de Juan Capítulo 3

Escrito por Pastor Bill Randles
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Capítulo Trece - Todo Aquel Que (continuamente) Cree En El

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna. (Juan 3:16)

El tercer capítulo de Juan nos permite que participemos en una conversación entre Nicodemo, el Rabino en Jefe de Israel y Jesús de Nazaret. Jesús no fue entrenado en las escuelas rabínicas reconocidas, sino que fue aprobado por Dios a través de señales y prodigios, así como también por la doctrina irrefutable que enseñaba. Nicodemo vino a El, y habló en nombre de otros destacados Rabinos al reconocer que Jesús había venido de Dios.

¿El tema? El nuevo nacimiento como entrada en el tan esperado Reino de Dios. Aquí, en este punto de la discusión en Juan 3:16, Jesús le está enseñando a Nicodemo (y a nosotros), la manera en la que Dios, en justicia, puede darnos a los pecadores un nuevo nacimiento.

Tanto amó Dios al mundo que dio a Su monogénes. Su Hijo único, dado como una ofrenda por el pecado. Dios hizo un camino justo para otorgar nueva vida a mujeres y hombres perdidos, Jesús pagó el precio por nosotros.

Juan 3:16 es uno de los versículos mas amado de la Biblia, tal vez la prosa más traducida que nunca antes se haya escrito. Sin embargo, su familiaridad a veces hace que las personas asuman que ellas saben lo que significa. Pero la Biblia está viva y siempre trae más luz, así como también un útil enriquecimiento en cada verso de la escritura.

Por ejemplo, consideremos la frase "todo aquel que cree en El". Al igual que en la historia de la serpiente de bronce erigida en el poste, toda aquella persona que con fe alza su mirada hacia el "Hijo unigénito" colgado en el árbol, no se perderá, mas tendrá vida eterna, (nacer de nuevo).

La salvación no es sólo para un grupo en particular, porque Jesús murió por todos. Cualquier persona que escucha el Evangelio y mira a Jesús con fe, recibirá el don del nuevo nacimiento que también se llama la vida eterna.

David Pawson, el hombre que he mencionado antes, quien escribió un detallado libro sobre Juan 3:16 (David Pawson, Is John 3:16 the Gospel? Terra Nova publications), apunta que la palabra "Cree" está en presente continuo. La lengua Griega tiene más conjugaciones de tiempos que el lenguaje Inglés. (Tengan en cuenta que no soy un experto en Griego, pero soy capaz de leer el trabajo de otros).

El presente continuo no suele traducirse en Inglés porque de hecho en Inglés no existe. Por ejemplo, en la enseñanza de Jesús acerca de la oración, Lucas 11: 9-10 lo cita diciendo:

Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. (Lucas 11:9-10)

Esos son verbos que también están en el tiempo presente continuo y que literalmente dicen: "Pidan y sigan pidiendo, busquen y sigan hallando, llamen y sigan llamando, porque todo el que pide y sigue pidiendo, recibe..." El hecho de conocer la conjugación Griega aclara muchos malos entendidos en las Escrituras. Otro ejemplo se puede encontrar en 1 Juan 2:15, que dice:

No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. (1 Juan 2:15)

Debido a que la palabra amor (ágape) está en el presente continuo, este pasaje podría leerse simplemente de esta manera: "No sigan amando a este mundo ni tampoco a las cosas de este mundo..."

Volviendo a nuestro texto en Juan 3:16, vemos que la palabra "cree", también está en el tiempo presente continuo. Podría muy bien entenderse de la siguiente manera:

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree continuamente en El, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Curiosamente, Pawson señala que el amor con el cual Dios amó al mundo, está en el tiempo aoristo, lo que significa que El lo ha hecho de una vez y por todas - Amó Dios (de una vez por todas) al mundo.

¿Cuándo Dios amó al mundo? Cuando Jesús murió en la cruz. El acto de amor de Dios para este mundo rebelde y caído es un evento acontecido de una vez y por todas, nunca se repetirá, ni será necesario que deba repetirse jamás. Dios amó al mundo una vez y para siempre en la ofrenda de la cruz.

Dios no tiene una relación amplia y permanente con el mundo, aprobando las cosas buenas y desaprobando las cosas malas, siempre con la esperanza de que haya una mejoría.

El Dios Santo ha anunciado que a partir de la cruz el mundo pasó bajo el juicio, se dictó la sentencia y ahora su actitud hacia él es absolutamente implacable, el mundo está condenado.

Ya está aquí el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Y yo, si soy levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo. (Juan 12:31-32)

El hecho es que "una vez" y con efecto perfecto y persistente, amó Dios al mundo... dando a los pecadores a través de la cruz de Jesús una salida a su dilema.

Volviendo al texto, Pawson señaló que la palabra “cree” ha sido escrita en el tiempo presente continuo. Debemos creer continuamente en Jesús para poder obtener "vida eterna".

Hay muchos que están tan confundidos acerca de esto, que afirman que una persona podría reincidir, renunciando por completo a Jesús y morir en sus pecados, y que sería admitido en el cielo porque en un momento determinado, en un punto a lo largo de sus vidas ellos "creyeron en Jesús para su salvación".

Sin embargo esta falsa doctrina va en contra de gran parte de las Escrituras, por ejemplo:

Y aunque vosotros antes estabais alejados y erais de ánimo hostil, ocupados en malas obras, sin embargo, ahora El os ha reconciliado en su cuerpo de carne, mediante su muerte, a fin de presentaros santos, sin mancha e irreprensibles delante de El, si en verdad permanecéis en la fe bien cimentados y constantes, sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, que fue proclamado a toda la creación debajo del cielo, y del cual yo, Pablo, fui hecho ministro. (Colosenses 1:21-23)

Ahora os hago saber, hermanos, el evangelio que os prediqué, el cual también recibisteis, en el cual también estáis firmes, por el cual también sois salvos, si retenéis la palabra que os prediqué, a no ser que hayáis creído en vano. (1 Corintios 15:1-2)

Es cierto que todo lo que Jesús requiere de quienes venimos a El para la salvación, es que creamos en El, que nos mantengamos fieles a Su obra en la cruz y fieles a El como nuestro Sumo Sacerdote.

Pero la fe no es estática, es una continua dependencia, una permanencia en Jesús, una alimentación constante en su obra acabada, en su persona, comiendo y bebiendo sus palabras. Esta es la única y verdadera relación personal con Dios.

Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo quita; y todo el que da fruto, lo poda para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. (Juan 15:1-4)


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